
Este invierno, hartos de pasar frío porque, como comentaba en otra entrada, no venían a arreglarlos la calefacción, decidimos instalar una chimenea en el salón, ya que la casa venía con la preintalación hecha. Sí, la preinstalación estaba, menos mal, otra cosa es cómo estaba hecha.
Una tarde, estando sola en casa con las niñas,oigo un ruido "boooom", no le doy mucha importancia (la casa tiene ruidos de tuberías contínuamente), pero al rat

o se me empieza a llenar el salón de humo. Pienso que el tiro no está bien abierto, muevo la leña... pero sin éxito. El humo ya está en toda la casa. Saco las niñas al jardín con el consiguiente berrinche, abro todas las ventanas de la casa, apago el fuego como puedo... Ese día mis niñas cenan en pleno invierno con la casa humeada y con un frío horroroso, pero por lo menos no están intoxicadas por el humo, hay que ser positivos.
Cuando llega mi marido nos damos cuenta de lo que había ocurrido: la tapa de la chimenea se había partido. Lo gracioso fueron los comentarios de la constructora, nos dijeron que la habríamos partido

nosotros subiéndonos encima (es que parece ser que nos gusta jugarnos el cuello para ver la puesta de sol). Eso sí, para ellos reponerla sí que tuvieron que utilizar una grúa. Cuando vieron la piedra nos dijeron que probablemente habíamos puesto mucha leña en la chimenea y la piedra no aguantó las temperaturas. ¿Me puede explicar alguien para qué son las chimeneas?
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